No es la manera, señor Sánchez Gordillo.

Ayer fuimos informados de como Juan Manuel Sánchez Gordillo encabezaba la entrada a dos supermercados de Carrefour y a uno de Mercadona, en Arcos de la Frontera y Écija respectivamente. El objetivo era coger alimentos de primera necesidad y repartirlos a familias necesitadas que “tienen que comer”, en palabras de Sánchez Gordillo, a través de unas ONG´s. Vaya por delante que me parece mal robar, y más si es una persona con sueldos públicos, pero esta acción ha causado muchísima revolución; y a mi me creo un conflicto ético, da para pensar.

Me parece triste que este “robo”, porque es eso, a estos supermercados sean más noticia y reciban más críticas que los cargantes casos de corrupción que hemos tenido (y tenemos) en este país. La operación Malaya, Gürtel, los ERES, la CAM o la reciente Bankia entre cientos de casos más que, al dejar de salir en los medios, caen pronto en el olvido de nuestra sociedad. Creo que, en estos casos, el sentido de la palabra robar cobra muchísimo más significado que los 9 carros de comida que el sindicato SAT sacó ayer de Mercadona. Solo cuando sale en los medios esa familia que va a ser desahuciada por ese “orgullo” que era Bankia nos acordamos que hay gente que se queda en la calle en la más absoluta miseria. Hemos aprendido a curarnos de espanto cada vez que sabemos los dato del paro y la crueldad que conlleva en estos momentos. Hemos aprendido a mirar para otro lado cuando por la calle, nos cruzamos con alguien que no tiene nada, nada.

¿Acaso no es robar, con todo su significado, cuando nos han dicho que se van a socializar las pérdidas de Bankia? ¿Pagar entre todos la mala gestión del personaje de turno? ¿Acaso no nos han robado ya muchos políticos antes? Lo de Gordillo puede estar mal, la justicia dirá, pero razón no le falta en estas palabras.

El significado de la acción de Gordillo la entiendo, pero no puedo compartir las formas.

Aunque Sánchez Gordillo no ha sido el primero en “romper” la paz social, el hecho de que un Parlamentario y Alcalde reivindique el acto ya deja de justificar el objetivo. La utopía comunista de Sánchez Gordillo no es correcta, su forma de entender la economía dista mucho de la cultura del esfuerzo que promueve Juan Roig, presidente de Mercadona.

En palabras de Sánchez Gordillo:

“En caso de que todos los vecinos decidan una cosa y no haya dinero para hacerla, nosotros tenemos claro lo que tenemos que hacer: inmediatamente nosotros nos tenemos que movilizar para conseguirla. Por ejemplo: si nosotros decimos que necesitamos viviendas y vamos al Consejero de la Vivienda y no nos da viviendas, decimos: consejero, queremos viviendas. Si el Consejero dice: no hay dinero, nosotros decimos: Consejero, si no hay dinero, mañana te ocupamos la Consejería. Entonces el Consejero encuentra dinero y así conseguimos los objetivos que nos proponíamos.”

Juzgue usted, pero esa cultura de la amenaza y al apropiación choca mucho con los 70.000 empleados fijos de Mercadona. Una empresa esta que crea riqueza y empleo en tiempos de crisis. De los 922 millones de euros de beneficio bruto obtenidos en 2011, 223 millones de euros fueron a sus trabajadores (más de 3.000 euros por cabeza aparte del sueldo) en concepto de prima por objetivos. Marinaleda es un pueblo que depende casi totalmente de ayuntamiento, y su alcalde, el señor Gordillo, lleva desde 1979 en la alcaldía. Y a raiz de ver algunos reportajes, o leer algunas entrevistas, Marinaleda no es un pueblo que se caracterice por la innovación y sus empresas, más bien todo lo contrario.

Son muchos los que como Sánchez Gordillo se dedican todos los días a repetir el mantra de que las empresas y los empresarios son el mal, que solo buscan el enriquecimiento personal. Y estamos de acuerdo de que muchos son así, pero pienso que Mercadona es una de las empresas de las que hay que sentirse orgulloso que sean españolas. Existen miles de empresarios que cada día trabajan duro muy para sacar sus empresas adelante, dar trabajo y contribuir a la sociedad, y sin embargo pasan desapercibidos. Algo común en nuestro país.

Por lo que concluyo que la acción de Sánchez Gordillo no está bien, hay mucho que empujar entre todos para acabar con las desigualdades, pero no robando en un supermercado. Empecemos acabando con los paraísos fiscales, sigamos persiguiendo la corrupción y aplicando castigos ejemplares. Sé que es utópico, como lo de Sanchez Gordillo, pero también tenemos que innovar y trabajar duro, sin eso no vamos a ningún sitio. Entrar por la fuerza y coger las cosas, aunque sea por una buena causa, puede sembrar el precedente a más acciones de este tipo y no con final feliz precisamente. Aunque hablando se entiende la gente, es así como el Carrefour de Jerez donará comida para los que más lo necesiten.

Un saludo.

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